Argentina: El Congreso trata por primera vez la legalización del aborto

Potente. Emotivo. Solidario. Pañuelos verdes en las calles, en el autobús, en las escuelas, en las universidades, en los barrios. Se respira aire de revolución y de lucha. 

El 10 de abril comenzó, por primera vez en la historia, el debate en una comisión especial de la Cámara de Diputados por el Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en Argentina. Es la séptima vez que se presenta la iniciativa en el Congreso de la Nación, un paso previo para que sea votada en la Cámara Baja y, eventualmente, en el Senado.   

Que el tema esté a discusión en la Cámara de Diputados es el resultado directo del activismo histórico a favor de los derechos de la mujer en la nación. Cientos de miles de mujeres han tomado las calles en los últimos años para despertar conciencia sobre la violencia machista e impulsar leyes y políticas públicas que atiendan las demandas del movimiento feminista. 

El tema se viene trabajando articuladamente desde hace 15 años: la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto legal, Seguro y Gratuito, que lleva como símbolo un pañuelo verde, es una amplia y diversa alianza federal que tiene sus simientes en el XVIII Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) de 2003 y el XIX ENM de 2004.

El debate, que está programado para dos meses, es una audiencia pública en la que se presentan cientos de expertas y expertos del mundo del Derecho, la medicina, la academia, el arte, la sociedad civil y el activismo feminista. Mientras, fuera del Congreso hay movilizaciones a favor y en contra.

“¿Qué significa para ustedes una mujer muerta?”

Entre las y los disertantes, una de las primeras expositoras fue Marta Alanis, representante de Católicas por el Derecho a Decidir. Comenzó recalcando que “las mujeres católicas también abortamos” y mencionó que las encuestas revelan que se logró una “despenalización social”. "No imponemos a nadie que se practique un aborto, pero pedimos con mucha insistencia que se despojen de sus creencias para pensar en la realidad que viven las mujeres", concluyó.

“Ustedes tienen la oportunidad de dar un salto histórico en las relaciones sociales si aprueban la interrupción voluntaria del embarazo. Tenemos la posibilidad de construir una política feminista en línea con nuestro prestigio internacional por los derechos humanos”, dijo María Luisa Storani, parlamentaria del Mercosur por la Unión Cívica Radical, representante progresista dentro de la estructura del gobierno oficialista. 

El periodista Luis Novaresio, por su parte, recalcó la importancia de tratar el tema por fuera de la religión: "Los que imponen las convicciones religiosas en la ley son los teócratas. Eso se llama teocracia, no república laica. Y la Argentina es una república laica. La vida y la muerte son conceptos culturales, no son conceptos ni religiosos, ni éticos, ni morales. No les impongan esto a las mujeres".

Dora Barrancos, historiadora feminista, afirmó: "Insisto en sostener la despenalización del aborto como una contribución fundamental para la vida de las mujeres excluidas y en nombre de nuestros derechos fundamentales. Insisto en sostener el aborto, su despenalización, como una contribución para la vida de las menos protegidas y lo hago igual enfáticamente en nombre de nuestros derechos fundamentales. El embarazo no puede convertirse en una fatalidad".

Uno de los discursos con más potencia fue el de la actriz Muriel Santa Ana. “Mías son mis decisiones, míos son mis deseos. Pero mi cuerpo, está visto, es un objeto político, sometido a tensiones ajenas a mí. El capitalismo, me pregunto, ¿qué mujer construye? Las mujeres no somos un frasco para que otros observen cómo germina en nosotras la continuidad de un sistema de crimen y exclusión", criticó la actriz, quien contó, además, su propia experiencia de aborto. 

“No se trata de debatir sobre los límites de la vida y de la muerte, porque entonces tengo una pregunta para hacerles, sobre todo a aquellos que no han tomado posición: ¿Qué significa para ustedes una mujer muerta?”, dijo. “Acá se trata de aborto clandestino o aborto legal. El aborto existe, existió y existirá, legislen ustedes lo que legislen. Y sepan que, si este proyecto fuera rechazado, llevarán de por vida sobre sus espaldas las muertas que produzca la industria del aborto clandestino".

La socióloga Silvina Ramos explicó: “En este debate no se está decidiendo si las mujeres deberían abortar o no. En este debate se está decidiendo en qué condiciones lo harán: si seguirán corriendo riesgos para su salud y su vida y si seguirán condenadas a una maternidad forzada. En este debate se está decidiendo si se reconoce que las mujeres tenemos status moral para tomar decisiones sobre nuestras vidas”.  

En Argentina el aborto es ilegal salvo en supuestos de violación o riesgo de vida para la madre. Pero se calcula que existen entre 400.000 y 500.000 abortos por año, que derivan en unas 60.000 internaciones hospitalarias por complicaciones. 

Nadie sabe qué pasará. Hay diversos cálculos de cómo votarán los representantes del Congreso, pero ninguna seguridad. El escollo más fuerte se dará en el Senado, donde tienen mayor peso los congresales de provincias más conservadoras. 

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