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¿Cómo sería una ciudad feminista?

El taller “Nuestros cuerpos, nuestros barrios, nuestros territorios” lanzó la pregunta y hubo debates, reflexiones y propuestas sobre el derecho de las mujeres a la ciudad, tema que estuvo presente con fuerza en diversos espacios del 14° Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe (EFLAC). Los colectivos que articularon el taller fueron Ciscsa (Argentina), Redeh (Brasil), Sos Corpo (Brasil), Red Mujer y Hábitat, Luna Creciente (Ecuador), Secretaría de Mujeres de la União nacional por Moradia Popular UNMP e União dos movimentos de moradia da grande São Paulo e interior UNIP, Fundación Guatemala (Guatemala), Colectiva Feminista (El Salvador) y la Comisión Hábitat y Géneros (Habitar Argentina).

“Imagínense que sucede algo y en la faz de la tierra sólo quedan personas feministas con la tarea de formar una ciudad ¿Cómo la construiríamos?”. Con esa consigna, en el taller “Nuestros cuerpos, nuestros barrios, nuestros territorios” se pensaron propuestas para la ciudad que nos imaginamos y queremos.

La participación del taller, que se realizó el jueves 23 de noviembre, fue diversa, con mujeres de una gran cantidad de países -Argentina, Uruguay, Colombia, Chile, Ecuador, Brasil, entre otros- y, a la vez, con gran presencia de jóvenes. Convocó la organización argentina Ciscsa, que desde hace 30 años trabaja el tema del derecho a la ciudad de las mujeres.

Este derecho va aumentando su importancia en la agenda feminista. El taller, que estaba previsto para 25 personas, casi triplicó el cupo previsto. Además, el tema ganó reconocimiento y fue un Eje específico –el número 3– de los diez del EFLAC, que llevó el nombre “Violencia urbana: vivienda, movilidad”.

En los grupos que se formaron en el taller, hubo propuestas sobre transporte seguro, cercanía de los servicios, acceso a la tierra y a la vivienda, educación y salud y gestión política de las ciudades. También se habló sobre el modo en que deberían ser las calles y los espacios públicos para que puedan ser vividos por las mujeres.

En el plenario del taller los grupos partieron de dos puntos interesantes y, a la vez, disímiles. Algunos propusieron cambios a las ciudades existentes, como aquellos vinculados al transporte y la iluminación. Sugirieron, además, ideas desde el plano de lo simbólico, como que las calles lleven nombres de activistas mujeres.

También realizaron propuestas sobre ciudades construidas y vividas desde un punto de vista más comunitario, donde los servicios de salud y educación estén cerca, con espacios públicos llenos de vida, habitados por niñas y niños, con música y con salones de usos múltiples que se utilicen como centros de vida social y política. Estos grupos plantearon propuestas de transformación de las ciudades que ya conocemos, cambios que conlleven lazos de vecindad más cercanos y mayor protagonismo de las mujeres.

Otros grupos fueron más allá y pensaron en construir una ciudad desde cero. Hicieron propuestas de ciudades donde las decisiones sean tomadas a través de asambleas, con modos de gobiernos comunitarios y viviendas con espacios de intimidad pero también con espacios donde se puedan contener los cuidados de manera colectiva de niños, niñas, personas ancianas y con necesidades específicas.

En el taller, así como en la Asamblea del Eje 3 del EFLAC, se planteó el tema de ocupar y habitar las calles desde la cultura feminista: sin miedo y sin violencias, y también de noche.

En este contexto, hubo participantes que manifestaron la necesidad de que las calles estuvieran más iluminadas o con mayor tránsito de personas. En cambio, otra fracción se posicionó en la idea de construir una sociedad diferente. “Si es una ciudad feminista, el miedo y la inseguridad no existirían, podríamos circular en cualquier momento, no harían falta luces, la noche sería simplemente otra forma de habitar el lugar sin temores”, se planteó.

La pregunta disparadora del taller sirvió también para reconocer y superar dificultades en la construcción de propuestas que vayan más allá de los remedios que intentan la resolución de problemáticas muy específicas. Se logró, así, correrse de la crítica para imaginar escenarios que incluyan cambios estructurales y profundos y, a partir de ahí, pensar qué es posible y deseable.

La Asamblea que se realizó de manera colectiva para debatir sobre el Eje 3 del EFLAC (“Violencias urbanas: vivienda, movilidad”) dio como resultado un documento en el que se expresa: “Somos las feministas las que podemos aportar a pensar y hacer críticamente los espacios urbanos, para construir el buen vivir en las ciudades, que contribuya a crear territorios más vivibles, territorios para el encuentro, para el placer, que garanticen la sustentabilidad de la vida”.

Los colectivos que articularon el Eje fueron Ciscsa (Argentina), Redeh (Brasil), Sos Corpo (Brasil), Red Mujer y Hábitat, Luna Creciente (Ecuador), Secretaría de Mujeres de la União nacional por Moradia Popular UNMP e União dos movimentos de moradia da grande São Paulo e interior UNIP, Fundación Guatemala (Guatemala), Colectiva Feminista (El Salvador) y la Comisión Hábitat y Géneros (Habitar Argentina).

El documento consensuado en la Asamblea se puede leer en el siguiente enlace: https://www.ciscsa.org.ar/single-post/2017/12/04/EL-DERECHO-A-LA-CIUDAD-VIOLENCIAS-URBANAS-VIVIENDA-MOVILIDAD-LA-CONTRIBUCI%C3%93N-DE-LAS-MUJERES-PARA-EL-BUEN-VIVIR-EN-LAS-CIUDADES-Y-LAS-RESISTENCIAS-FEMINISTAS