Falleció Beatriz García, la mujer que desafió al Estado salvadoreño

Beatriz, la mujer que en 2013 desafió al Estado de El Salvador al exigir un aborto terapéutico porque el embarazo ponía en peligro su vida, falleció este domingo 8 de octubre.

 

A los 22 años, Beatriz quedó embarazada. Sufría de Lupus, por lo que el embarazo ponía en riesgo su vida y el feto no sobreviviría fuera del útero. Pidió al Estado que le permitiera hacer un aborto terapéutico, pero los magistrados de la Sala de lo Constitucional la obligaron a continuar con su estado y desarrolló una enfermedad renal. 

Cuatro años después, el Estado le falló por segunda vez. Este miércoles 4 de octubre tuvo un accidente de tránsito y fue trasladada al Hospital Nacional de Jiquilisco, donde la internaron por un “trauma encéfalo craneal leve”. El centro se inundó luego de la tormenta Nate y la llevaron al Hospital Nacional de Usulután, donde le dieron el alta. Dos días después, Beatriz mostró dificultades respiratorias y, luego de volver al hospital, sufrió dos paros cardíacos producto de una neumonía nosocomial. 

 

Compartimos el comunicado de la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto El Salvador

El Salvador, 09 de octubre de 2017. Con profunda tristeza, compartimos que este domingo 08 de octubre de 2017, en horas de la mañana, Beatriz, falleció. Ella es la mujer que conmovió al mundo y movilizó nuestra indignación cuando en 2013, en su lucha por vivir, solicitó al Estado salvadoreño interrumpir su embarazo, el que además de inviable, ponía en riesgo su vida.

Beatriz y nosotras generamos un vínculo afectivo desde 2013. Y la acompañamos durante 81 tortuosos días, a los que fue sometida por el Estado salvadoreño, que no le permitió interrumpir un embarazo, a sabiendas que el feto no sobreviviría fuera del útero y que afectada la salud y vida a Beatriz. Cada vez que ella venía a San Salvador para recibir su tratamiento para el lupus y para la enfermedad renal que empezó a padecer, luego de que la obligaran a llevar a término su embarazo, nos visitaba. En la Casa de Todas siempre la esperábamos. Llegaba a la oficina, acompañada de su pequeño hijo; y, además de saludarnos, nos compartía sus proyectos e ideas para salir adelante.

Beatriz era nuestra amiga. Una guerrera, quien nunca dejó de luchar por su vida; sin embargo, el miércoles 4 de octubre, mientras se conducía en una motocicleta con un familiar tuvo un accidente de tránsito. Ella venía saliendo de la comunidad, en la que residía con su familia, en el municipio de Jiquilisco. Inmediatamente después del accidente fue llevada al Hospital Nacional de Jiquilisco, donde la internaron por un “trauma encéfalo craneal leve”. Ese día, logramos comunicarnos con ella y con su madre, posteriormente fue trasladada al Hospital Nacional de Usulután, luego de que el otro hospital se inundará a raíz de las lluvias provocadas por la tormenta tropical “Nate”.

De acuerdo a los exámenes médicos, que le realizaron en ambos hospitales, Beatriz no tenía ninguna fractura, es por ello que recibió el alta. Dos días después del accidente, Beatriz tuvo dificultades respiratorias. Su familia la llevó al Hospital de Usulután de donde fue referida al Hospital Nacional de San Miguel, tuvo dos paros cardíacos, producto de la neumonía nosocomial que adquirió ya que, al padecer lupus eritematoso sistémico, sus defensas eran bajas. El Instituto de Medicina Legal determinó que la causa del deceso de Beatriz fue neumonía nosocomial y lupus eritematoso sistémico.

A Beatriz le volvió a fallar el Estado

A Beatriz, por segunda vez, el Estado volvió a fallarle. El sistema público de salud no le aseguró una atención de calidad, ni comprendió su condición, así como no lo hizo en 2013, año en que los médicos de la red pública no interrumpieron su embarazo “por temor a ser sancionados penalmente”. Por su parte, la Sala de lo Constitucional no brindó una respuesta oportuna ni efectiva para proteger los derechos de Beatriz, a quien bajo el amparo de las medidas ordenadas por la Comisión y la Corte Interamericanas de Derechos Humanos, le practicaron una cesárea, en la semana 26 del embarazo.

Nos causa dolor e indignación saber que el Estado nuevamente le ha fallado, al no garantizar su salud, a pesar de su padecimiento. En noviembre de 2013, la Colectiva Feminista, Cejil e IPAS acompañaron la decisión de Beatriz de demandar al Estado salvadoreño, por no permitirle practicarse un aborto terapeútico y por todas las violaciones que ella y su familia sufrieron durante 81 días, tiempo que duró el proceso de solicitud de interrupción del embarazo. Tal y como advirtió el reporte médico, el feto de Beatriz sobreviviría poco tiempo fuera del útero y la no interrupción del embarazo afectaría la salud y calidad de vida de Beatriz. La demanda, presentada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, procura evitar que otras mujeres salvadoreñas repitan el mismo calvario que vivió Beatriz. Por la importancia del caso y lo que significa para las mujeres salvadoreñas, esta demanda fue tramitada de manera rápida por este órgano. Actualmente, el caso se encuentra en la fase de admisibilidad.

Desde la Agrupación Ciudadana y de la Colectiva Feminista lloramos la muerte de Beatriz, a quien recordaremos con mucha admiración y cariño, seguiremos adelante buscando justicia y apoyando a su familia. Hasta siempre Beatriz, seguiremos transformando nuestro dolor, rabia e indignación en lucha hasta que haya justicia para todas las Beatrices en El Salvador.

  

DATO DE INTERÉS: Beatriz García padecía de Lupus eritematoso sistémico discoide, que se agravó con nefritis lúpica, una enfermedad incurable, que afecta múltiples órganos. Tenía 22 años cuando quedó embarazada por segunda vez. Su embarazo era de alto riesgo. Aunque ella y su esposo solicitaron interrumpir el embarazo, después de que un dictamen médico indicará que el feto sobreviviría pocos minutos fuera del útero, los magistrados de la Sala de lo Constitucional la obligaron a continuar con su embarazo. Esto no solo la puso en riesgo de morir, sino que acortó su tiempo y calidad de vida, ya que producto de este embarazo desarrolló una enfermedad renal.

“Beatriz pudo haber muerto en ese momento, pero llevó consigo secuelas físicas y cargó con una cicatriz emocional que no se borró nunca”: Doctor Ortiz Avendaño.

 

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